Martín Palermo pasó por Mar del Plata y dialogó con Marcadeportiva.com . El delantero se refirió a su primer verano sin fútbol, al partido despedida del 4 de febrero y a su ex compañero Leonardo Serfaty, marplatense con quien hizo las inferiores en Estudiantes de La Plata.
por Francisco Giovanoni
Twitter: @frangiovanoni
Es un ídolo popular, de esos que abundan en Argentina. Pero con Martín Palermo es especial la gente. El máximo goleador de la historia de Boca Juniors se retiró a mediados del año pasado, pero su imán sigue intacto. Mientras prepara su partido homenaje para el próximo 4 de febrero en La Bombonera, y también se encamina a la conducción técnica desde junio, el "Loco" pasó unas horas por Mar del Plata en la tarde de ayer. Invitado por la gobernación de Daniel Scioli y acompañado por el secretario de deportes de la provincia de Buenos Aires Alejandro Rodríguez, Palermo participó del programa "Besos y Aplausos", en el cual se entregan pulseras especiales para que los chicos no se pierdan en la playa.
Tras firmar autógrafos y sacarse fotos, cruzó caminando la avenida Patricio Peralta Ramos rumbo al Hermitage Hotel, con un malón de gente que incluso casi lo hace tropezar. Y en uno de los salones, atendió a Marcadeportiva.com.
-Se terminó el fútbol pero el cariño de la gente sigue intacto...
-Sí, es una linda posibilidad la de estar acá, aprovechando esta iniciativa por parte del gobernador Scioli, que me ha invitado a concurrir para estar cerca de la gente, que es muy lindo. Recibir el cariño y el afecto cotidiano, para mi es especial. Es seguir compartiendo algo cerca de ellos.
-Primer verano como ex jugador, ¿cómo te sentís?
-Bien, asimilando eso. Saber que mis compañeros están en Tandil, haciendo la pretemporada, pero el retiro ya está más que asumido y asimilado, el día a día de no estar más en las concentraciones, entrenando, corriendo. Lo llevo bien, tranquilo.
-Pero tenes momentos donde extrañás...
-Sí, porque las pretemporadas son lindas para compartir, estar con tus compañeros, conocerte más, estar en las habitaciones jugando a las cartas, tomar mates, hablar. Son muchas horas y días juntos donde el jugador lo disfruta mucho.
-¿Y cómo es hoy un día tuyo sin el fútbol?
-Hoy, tratando a veces de levantarme para ir al gimnasio, después estar en mi casa, con mi familia. Mis hijos, mis viejos, mi novia...tratando de eso, sin obligación de horarios ni tiempo. Pero también concurriendo a eventos para estar cerca de la gente. Eso me ayuda, ya para proyectar la despedida que será el 4 de febrero en la Bombonera, y después arrancando a dirigir.
-¿Qué podés adelantar del partido homenaje?
-Estamos con los preparativos a las corridas, será rejuntar a compañeros que han hecho historia en Boca, como lo fue Guillermo, el "Pato" (Abbondanzieri), los colombianos, son muchísimos. Tengo una lista de 100 jugadores que ni sé como van a entrar todos. Pero la idea será esa, que el hincha disfrute y vuelve a ver a jugadores que forman parte de la historia del club, para acoplarlos a mi despedida, mi último partido en La Bombonera.
-¿Ya sentís ansiedad por dirigir?
-Sí, sí. Estoy con ganas, pero encararé todo el proyecto cuando pasen estos meses.
-¿Qué partidos recordás de los jugados en Mar del Plata?
-Y, todos los clásicos. Más allá de eso, sabemos que convoca mucha gente el verano, y dejar horas de playa por ir a la cancha eso es muy lindo. Sí, recuerdo aquel que hice un gol colgado del travesaño.
-Lo nombras en tu reciente biografía, incluso con una foto juntos, ¿qué recordás de Leonardo Serfaty, marplatense con quien compartiste inferiores en Estudiantes?
-Uhh de Leo, un gran goleador. Creo que no tuvo esa suerte de haber podido enganchar un equipo en el cual pueda tener la oportunidad y continuidad para poder demostrar lo que fue a lo largo de las inferiores y en todos los clubes donde ha estado. Tengo los mejores recuerdos, compartimos muchas cosas, y se al día de hoy sigue jugando.
Terminada la entrevista, Martín Palermo fue por un rato Juan Domingo Perón: salió al ventanal del salón del Hermitage Hotel para seguir saludando a la impresionante cantidad de fanáticos que requerían un saludo final. Allí recibió todo tipo de elementos para autografiar: pelotas, remeras, ojotas, una guitarra y hasta una señorita se sacó el corpiño. Y se fue, como un Rolling Stone en plena gira mundial.
*Entrevista publicada también en Diario La Capital de Mar del Plata.