La pérdida de respeto de la sociedad hacia la misma sociedad está teniendo consecuencias graves en todo tipo de rubros. La siguiente carta es de un ciclista de Mar del Plata que refleja su malestar por el caós que es hoy en dia el tránsito.
Dirijo esta carta a toda la ciudadanía marplatense, estamos viviendo una realidad cruel en la que la sociedad de a poco pierde sus valores, ya sabemos todas las consecuencias y la constante degradación que todo esto conlleva, hoy esto se ve claramente reflejado en nuestra juventud que se inclina hacia la noche, el alcohol y las drogas.
Antes de seguir les digo que por mi edad pertenezco a esa generación ya que tengo 23 años, pero mi realidad y la de muchos otros es bien distinta, estamos dedicados al deporte aunque por nuestra actividad y la perdida del respeto mutuo que reina en la sociedad actual nunca sabemos que tan cerca o lejos estamos de la muerte cada vez que lo practicamos.
Se preguntaran a que deporte me refiero, pues bien sin más rodeos, somos ciclistas y nuestro lugar de entrenamiento es la ruta, aún para aquellos que se dedican a las especialidades de pista.
En el último tiempo hemos sufrido algunos accidentes importantes, el 7 de diciembre en el km. 10 de la ruta 226 uno de nuestros compañeros fue embestido de atrás por un vehículo que según el "diario centenario" de la ciudad “lo esquivó”, imagino que publicaron eso porque no supieron del coágulo de 8 cm. que le extrajeron de la zona de la sien que puso en riesgo su vida y tuvo en vilo a sus familiares y amigos, por suerte hoy se recupera para poder seguir luchando por su familia.
Días después una patinadora marplatense sufrió otro accidente por la misma ruta, como se trata de una deportista de nivel internacional los medios hicieron una crónica detallada del siniestro y fueron siguiendo su evolución mientras permaneció internada, pero en este caso también debemos agradecer que se recupera exitosamente, aunque en lo deportivo el 2007 no será un año con lauros y casi ni con competencias para ella.
En enero debemos sumar el accidente que se llevó la vida de Carlos Arista, todo un emblema en nuestra ciudad, éstos son sólo algunos ejemplos, de los más lamentables, pero hay muchos más, al que suscribe ésta carta hace unos días también lo chocó una moto que pasó un semáforo en rojo y se dio a la fuga.
Los que estamos en esta actividad sabemos de los riesgos que corremos pero lo practicamos con gusto y en muchos casos con la idea de lograr algo importante, sepan que es complicado hacer ciclismo no sólo por las altas exigencias físicas sino por los costos elevados de los materiales y todos los viajes que debemos hacer para competir a buen nivel, si a esto le sumamos que cada vez que salimos a entrenar no sabemos si volvemos o no, es normal que los más chicos deserten o los padres prohíban a sus hijos esta práctica.
Es frecuente que en la ruta nos toquen bocina imprudentemente, nos asusten, nos tiren los vehículos encima, no hablemos de frenar, más vale chocarnos que pisar el pedal, en este aspecto me dirijo a quienes trabajan dentro de las “VTV”, nosotros comprobamos que bocinas y aceleradores funcionan bien pero los frenos dejan mucho que desear sobre todo en los camiones y micros de larga distancia. En la ciudad es peor aún, hay gente que además de lo antes mencionado no tiene pereza en salir del auto para enfrentarse a golpes. Pero toda ésta locura no la generamos los pedalistas, el malestar social es general.
Nosotros desde nuestro lugar sólo queremos ser tenidos en cuenta y gozar de un poco de seguridad y para lograrla no somos pretenciosos, ya que los concesionarios de la ruta 226 se olvidaron de las bici sendas y llenaron las banquinas de pianitos y lomos de burro, les pedimos que retiren los carteles que indican la prohibición para andar en bici con los que regaron el camino a Balcarce y en su lugar coloquen otros que digan “PRECAUCIÓN: Ruta de frecuente entrenamiento de ciclistas”, ésta es una solución económica y rápida y que además servirá para fomentar y proteger a un deporte que necesita de las rutas para practicarse.
En esto estamos solos y lo hacemos a pulmón, no queremos ver a nuestros compañeros accidentados ni velar a nadie más, tampoco queremos tomar medidas drásticas para lograr una solución , por eso les pido piensen en la idea que les damos no sea cosa que se acuerden de buscar soluciones cuando sea demasiado tarde porque aquí están en juego vidas humanas