El cambio de horario del partido de Alvarado, el próximo domingo, porque habrá una exposición de apicultura en el estadio, marca un grosero error en la agenda del EMDER, cada vez más parecido al COPROSEDE.
Ya hasta causan gracia las cosas que ocurren con el estadio, sinceramente. Que una exposición de apicultura modifique el horario de un partido de fútbol que ya estaba estipulado desde hace semanas, causa gracia a esta altura. Alvarado iba a enfrentar el domingo a Villa del Parque desde las 17, pero finalmente se cambió para las 20.30, e incluso se barajó la posibilidad de pasarlo al lunes. Esto ocurre porque el bastardeado máximo escenario de nuestro fútbol, estará ocupado hasta las 18 por una exposición de apicultores...Una más, y van...
Realmente, lo que parece ser un detalle menor,
no debe pasar desapercibido. Es poco serio cambiar el horario de un partido a pocos días de disputarse. En este caso, el Ente Municipal de los Deportes (EMDER) se parece mucho al Comité Provincial de Seguridad Deportiva (Coprosede) en cuanto a estas modificaciones sobre la hora. ¿No tienen una agenda a mano, muchachos? ¿Nadie sabía que Alvarado jugaba ese domingo en Mar del Plata?; ¿Tan ocupados estarán para no planificar con semanas de anticipación dos eventos totalmente diferentes? La comparación con el Coprosede es porque generalmente, se enteran que hay dos espectáculos deportivos numerosos y riesgosos a escasos metros entre sí, un día antes...entonces pegan el volantazo desesperado y la marcha atrás en busca de la solución inmediata.
El famoso recital de La Renga de diciembre pasado, por mala fortuna dejó el césped destruído. Desde entonces, normes esfuerzos han hecho para recomponerlo y dejarlo hoy apto para jugar. En esa ocasión, ni bien finalizó el concierto,
Eduardo Benedetti manifestó:
"Lo bueno es que el próximo evento es en enero, con el torneo de verano". Allí, otra vez falló la agenda...Alvarado enfrentaba el martes siguiente (3 días después) a Independiente de Neuquén, en partido definitorio del torneo Argentino B que los marplatenses perdieron por penales (en un chiquero, se jugó igual).
Es algo a mejorar, sin dudas. Los equipos de la ciudad, por una decisión desacertada de Jorge Bosco en 1996 al vender el viejo estadio San Martín, sólo pueden jugar en el estadio Mundialista sus torneos de ascenso. Y
deben tener prioridad absoluta, por más que el gigante de cemento necesite de otros ingresos para poder amortizar sus gastos de mantenimiento. Porque de seguir así, un día nos enteraremos al llegar a la cancha que se cambió un horario, y sería un trago muy amargo.