Cadetes de San Martín es el equipo del momento en Mar del Plata. ¿El motivo? Simplemente juega muy bien al fútbol.
Acercarce a ver un partido de Cadetes, por el torneo argentino B, en un estadio inmenso y prácticamente vacío, un domingo a la tarde con frío, parece a priori un plan poco convincente para el futbolero medio marplatense. Pero, señor, no lo dude la próxima. Acérquese nomás, deje el mate en la cocina, mande a su señora a lo de una amiga, y concurra a ver un partido al menos. No se disgustará.
Se encontrará con un equipo que juega al fútbol. ¿Y a qué juega el resto entonces?, dirá usted. El resto intenta jugar al fútbol, en medio de presiones, marcas asfixiantes, pierna fuerte y más corazón que juego. Pero el conjunto de Marcelo Zwicker intenta y logra jugar al fútbol. Pelota al césped, cabeza levantada, y toques sutiles. "El baile de la gambeta" cantaría Bersuit.
Un equipo que conjuga orden en sus líneas, agresividad de mitad de cancha en adelante y un excelente estado físico que marca la diferencia.
La seguridad de Fiscella en el arco, la sobriedad de Di Bártolo en la zaga central junto a Roda, laterales firmes y con proyección; el orden y el ida-vuelta de Alesi, la distribución de Luengo, el juego de Giuntini, la fantástica pegada de Santiago, la gambeta en velocidad de Arrúa y el aguante y sacrificio de Villa.
De yapa, en el segundo tiempo, el "Chango" Aguirre te deleita con algúna jugada fuera de libreto.
Este plantel ha demostrado en sus dos presentaciones (1-0 a Alvarado y 3-1 a Sporting Punta Alta) que no está en este torneo para improvisar. Que no es el único puntero de casualidad.
El próximo partido es en Tandil ante Grupo Universitario. En principio, la propuesta de Zwicker no cambiará. Bienvenido sea.
Ojalá continúe por esta senda. Es un certamen largo y tedioso, con muchos vaivenes. Pero este equipo ilusiona desde la propuesta fundamentalmente, en un presente donde abundan los que intentan destruir antes que construir.
Suerte Cadetes, el fútbol te agradece.