DESDE BRASILIA. Peñarol perdió en su segunda presentación del Sudamericano, ante un Boca que le volvió a jugar como en las finales. El equipo marplatense no muestra mucho visualmente, sin feeling, y se vendrán cambios.
Peñarol perdió porque Boca le tiene la medida. Lo que sucede con el "Milrayitas" respecto a Quilmes en los últimos tiempos, algo similar ocurre con los "Xeneizes" y los marplatenses ahora conducidos por Sergio Hernández.
Tras el triunfo ante Duros de Lara,
Byron Wilson le había expresado al colega Rubén Muñoz que
había que dejar a Boca en 80 puntos. Y los de Picatto ganaron convirtiéndo 81, o sea que la tarea defensiva -si se quiere- se cumplió. Buscando mermar lo que significa esta caída para el equipo marplatense, no fue tan mala la actuación. Pero Boca que, por lo menos con Peñarol juega desde el "arco",
metió un 48 % en triples (11/23), una cifra altísima que contó con un 5 de 8 de Leo Gutiérrez. Así cumplió su tarea.
Todos saben a qué juega: Oroná busca cortinas para tirar (3/3 triples), que Gutiérrez se abre para tirar, que juegan de adentro hacia afuera, que se los debe presionar en todos los sectores porque todos son lanzadores de alta efectividad.
Lesionado Smith y con Alloatti llevando el peso del partido,
había que apostar al juego interior. Sin embargo Alloatti terminó siendo una de las figuras del elenco porteño (10 rebotes, 1 tapa) contra un equipo de Peñarol que defendió muy bien el segundo cuarto, mejor en el tercero (lo dejó a Boca en 17 puntos) y que
cuando había hecho todo bien para llegar por primera vez a la igualdad en 64, faltándo seis minutos y medio para el cierre del partido, volvió a la normalidad, a lo del primer cuarto, a hacer todo equivocado. Un claro ejemplo fue Jasper Johnson, con 0/4 de cancha, 0/3 triples en el último cuarto cuando la historia era meter la bola abajo de las tablas.
Volvió Román González tarde,
ya el partido se había escapado de las manos. Boca, con un parcial de 12 a 4 había sacado diez puntos de diferencia a 2´ y medio del final. Como jugó ese tramo el equipo marplatense, es muy difícil levantar diez puntos y en poco tiempo.
Allí metió presión Peñarol y tuvo algunas jugadas que "levantaron el espíritu", con un par de robos y dos triples de "Tato" Rodríguez y del chico Alejandro Diez. Pero igualmente
se observó cansancio físico, y obnubilación de ideas. Como en la defensa, a tal punto que Cequeira llegó al perímetro sin piernas, cansado y lesionado, y metió un triple parado, ante la mirada de sus rivales en los minutos decisivos del juego.
Además, hay fallas individuales que no preocupan para este torneo sino para el futuro.
Eric Rodríguez, en la previa quien escribe lo "bancó" por ser portador de una gran defensa y ser, del quinteto inicial, quien más consistencia defensiva muestra.
Pero en Brasilia Cequeira lo bailó, Oroná lo mismo, y además cuando tuvo que demostrar su puntería, falló 5 de los 6 triples que intentó. Entonces fue un fiasco total su actuación.
Y no apareció un "abanderado". De los 21 puntos que anotó el capitán "Tato" Rodríguez, 16 fueron en el primer tiempo y después fueron todos tiros libres (5). Es decir, después no tuvo chance de disfrutar de su tiro, además de tener que estar preocupado por los perimetrales de Boca que siempre se le escapaban.
En definitiva,
se jugó mal ante un equipo harto conocido, se le bajó el goleo pero fracasó en la ofensiva Peñarol, equivocándo caminos. Boca se siente cómodo con el elenco marplatense, y la formación de la temporada pasada era otra (sólo quedaron "Tato" Rodríguez, Locatelli, Diez y Mata).
El resto es nuevo. Sin embargo
el conjunto capitalino siguió haciéndo el mismo juego de las finales de Liga (tiro exterior, muchas cortinas). Así y todo, lo volvió a sorprender a Peñarol, le ganó el partido y le sacó una gran chance de considerarse protagonista del certámen.
Ahora están todos los equipos mezclados. El Campeonato, desde la mirada objetiva, cobra un valor importantísimo más allá que Universo (el local) sea el único que ganó los dos juegos. Pero justamente por eso,
una victoria de Peñarol sobre Boca le hubiera dado un salto de protagonismo que evidentemente no se logró. Lo más preocupante no es eso, sino la forma en que se perdió ante un rival que hizo lo que siempre viene haciéndo con Peñarol y que siempre le sale bien. Debe haber algo de culpa en el equipo marplatense, que no muestra mucho visualmente, se lo nota falto de feeling entre sus integrantes y que, posiblemente a la vuelta a la Argentina, corte al boricua Eric Rodríguez.