DESDE MEXICALI. Peñarol derrotó con personalidad y solvencia a Miami Tropics, en el debut del "Final Four". Con mucha presión e individualidades en alto nivel, el conjunto marplatense aguarda el choque con Minas expectante.
Se ganó, no sólo el primer partido de Peñarol, sino el primer cotejo del Cuadrangular. Lo hizo con una autoridad tal que
quedó demostrado rápidamente que es merecedor de su chapa de candidato. Volteó a un equipo aguerrido, desprolijo pero compuesto por buenas individualidades que sucumbieron ante el orden táctico bien elaborado de los dirigidos por sergio Hernandez. Se bajó
a 77 puntos a un equipo goleador como Miami Tropics que promediaba 95 puntos, que le convertía a todos y que tiene a jugadores que han pasado por la NBA, como el propio
Jermaine Watson –que está paradójicamente jugando en dos equipos y que lo trajeron a Mexicali en avión privado para que pueda cumplir-. El terminó siendo el goleador de su equipo junto a Shelman.
Miami no se sorprendió por lo que le proponía Peñarol,
pero nunca pudo vulnerarlo. El elenco marplatense le propuso un ataque estacionado, balanceado, con muchos pases para luego
presionarlos para que los norteamericanos no pudieran correr la cancha como saben hacerlo y obligarlos también a los bases Mitchell y Barnes a jugar ofensivas quietas, que al principio encontraron el gol abierto de Rosario pero que después se toparon con la pintura saturada,
con un gran trabajo defensivo de Osborne en ese aspecto (
tomó 11 rebotes y colocó 2 tapas). Si bien perdió algunas pelotas, Jason fue el más
“bicho” para robar la pelota abajo, y proponer contragolpes. Otra vez Quincy
Wadley descolló en el goleo (
32 puntos con 9 de 11 dobles y 11 de 14 libres) pero el resto apoyó su evolucion en cancha con defensas y ofensivas inteligentes.
Peñarol con la presión en mitad de cancha –ya implementada a modo de prueba el viernes pasado ante Sionista de Paraná-, no lo dejó correr a Miami.
Y después fue paciente para atacarlo. Cuando pudo correr corrió, y cuando pudo anotar de afuera anotó. Fue un partido de goleo abierto. Peñarol anotó con Wadley, con “Tato”,
pero no se escondió a la hora de pelear en la pintura. Hasta llegar al momento que los norteamericanos perdieron la paciencia, se pusieron irascibles. Allí el conjunto “Milrayitas” también se prendió. Nos dijo Sergio Hernández tras el partido:
“Eso está mal, porque nos pasamos de vuelta. Pero prefiero el corazón caliente a un equipo frío que no se prenda en el combate.” Y Peñarol tenía que dominar en ese sentido, y lo hizo.
Fue guapo. Puso la hombría y la virilidad en el momento que Miami confundió básquetbol con boxeo. Tuvo personalidad. Incluso se agregó Scales, en el final, que había sido por largos pasajes el único que no entendía para qué había venido aquí. Sin embargo él también batalló y ojalá progrese en las próximas jornadas.
Muy buen test para Peñarol en su debút absoluto en una final de esta envergadura.
Práctico, duro y contundente. Se viene Pitagoras con Sucatzky y Jasper Johnson.
Hora de revancha.Pero antes se ha dado el paso más importante de todos. El primero.
El que más cuesta. Y se ha hecho con una estatura de gigante.
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Desde Mexicali, comentarista de Tiempo Deportivo Radio, por FM Residencias 96.5.