Unión de Mar del Plata logró el ascenso al Torneo Argentino B de fútbol en la Promoción, luego de vencer a Gimnasia y Esgrima de Santa Fe. El análisis de la campaña, en las palabras de un prestigioso colega.
Los hermanos Expósito jamás imaginaron que esta frase de su tango "Naranjo en flor" iba a ser tan utilizada en crónicas deportivas y futboleras. No es por ser reiterativo. A pesar de que es un título muy (demasiado y exageradamente) trillado,
resume de manera precisa, el andar de Unión en el camino al Argentino B.
El Celeste no sólo
padeció la final perdida con Liniers de Bahía Blanca y la posterior promoción con Deportivo Coreano en 2007. Sino que también, a lo largo de esta temporada, pasó por muchos momentos de sufrimiento. Tanto, que paradójicamente, decir "mucho" resulta poco.
La
fase regular la sorteó sin sobresaltos, con una mancha en la última fecha por la derrota ante Atlético Villa Gesell.
El equipo no era brillante, pero ganaba.
Ya en el segundo play off, empezaron los padecimientos. Igualdad en dos tantos con Rivadavia de Necochea y
a definir por penales. Tras malograr tres chances para definir,
Pablo Arduini y una última y buena ejecución de César Zabala, permitieron que Unión siguiera en carrera.
En el cruce siguiente, otra vez a sufrir. Ganó 2 a 0 en Mar del Plata frente a
All Boys, pero en la vuelta en La Pampa, antes de los 20 minutos del segundo tiempo perdía 3 a 0 y quedaba eliminado. Pero Martín Cuevas descontó y todo parecía acomodarse aunque la expulsión de Zabala volvió a hacer tambalear las ilusiones marplatenses. Final del tiempo reglamentario y a definir
desde los 12 pasos, donde con menos suspenso que en Necochea,
el "Mono" Arduini se transformó nuevamente en figura.
En la cuarta fase se topó con, a priori, el rival más accesible:
Independiente de Tandil. Pero un inesperado e inexplicable
4 a 2 en la ida, y posterior empate en el Minella, lo relegó al Repechaje.
Unión perdió en el momento justo, tuvo otra chance y no la desaprovechó. Se recuperó anímica y futbolísticamente.
Vapuleó a Centenario de Neuquén y al invicto hasta ese momento
Once Tigres de Nueve de Julio en la semifinal.
La final, más que de drama y sufrimiento, fue una historia de terror.
Ganaba 4 a 0 en el primer tiempo frente a Huracán de Comodoro Rivadavia. Pero errores propios, el clima y la reacción de los comodorenses permitieron que la seria se mude abierta al Sur. Allí fue goleado y
otra vez a la Promoción.La desventaja deportiva y de localía, en los papeles siempre es una complicación. Y como casi siempre, lo fue. El rival del argentino B fue
Gimnasia y Esgrima de Santa Fe. En cancha de Kimberley, Unión se impuso por una diferencia importante (3 a 1), pero que no era de fiar. En la vuelta, en la "Ciudadela", todo parecía resuelto con el tempranero gol de Cuevas. Pero, como de costumbre,
terminó sufriendo. A los 18 minutos se lo dieron vuelta 2 a 1 y un gol más le postergaría el sueño. Igual que frente a Huracán,
una buena diferencia, pasó a ser mínima. Pero gracias a la actitud y coraje de los jugadores el final fue distinto.
Por primera vez en el torneo aguantó el resultado y logró el tan esperado y ansiado ascenso.
Sufrió mucho, pero
valió la pena con este final histórico para Mar del Plata. Pero
lo más importante de este plantel es que tras recibir dos golpes muy duros, como frente a Independiente y Huracán, se repuso. Logró levantarse y demostrar a propios y extraños que tiene todo lo necesario para ser merecedor de un logro que quedará grabado por siempre en la historia grande del fútbol marplatense.
* siguió toda la campaña tanto de Unión tanto de local comode visitante para el Diario El Atlántico.