Desde Panamá, Carlos "Cachaho" Pascual, nos brinda una radiografía de Panamá, el lugar donde Peñarol está disputando el primer cuadrangular de la Liga de las Américas. ¿Queres conocer como se vive allí?
En cuanto a Peñarol le tocó esta zona para disputar el cuadrangular de la
Liga de las Américas, el sólo nombre de Panamá se relacionaba al canal. Una de las obras más fantasticas que pueda tener la humanidad. Desde lo arquitectónico, desde lo comercial y finaciero y desde lo mágico que sugiere estar parado en el ombligo del planeta y ser testigos del itsmo que permite desde hace un siglo conectar culturas de un hemisferio a otro, de un continente a otro...
Sin embargo, sabíamos de ante mano que en tamaña y fastuosa obra tenia que estar la mano del imperio y pese a que el canal le fue devuelto a los panameños en 1999, gracias al tratado Torrijos-Carter, (firmado en los fines de los 70), su gente quedó impregnada del sometimiento moral del que fue víctima...
Tal es así que cuando llegamos al aeropuerto ya vimos los primeros signos.
Su moneda, el Balboa (Por el conquistador que descubrió el lugar donde hoy se levanta la ciudad) no tiene mas valor que el folklorico.
El dolar es el que corre...
El calor es agobiante y la humedad lo hace más aún pesado.
Desde las 8 de la mañána el termómetro ya marca más de 33 grados (todos los días)...El chofer del auto que nos lleva al hotel sigue dándonos pistas de la idiosincracia del pueblo que nos acoge. A cada paso nos va mostrando las bondades del capitalismo:
"Mira que carro, todo el mundo aqui tiene el suyo". Sabemos que no es así, basta con mirar por las ventanillas y ver mas alla de las 4 x 4 para observar una postal que ya conocemos en Argentina, pero que también está globalizada.
Casas humildes, miradas resentidas y tristes. Pertenecen a la zona del casco viejo, la antigua Panamá (La de la dictadura de Torrijos, la de la dictadura de Noriega...) A las pocas cuadras, nos señala con entusiasmo el edificio que se erige imponente a la orilla del pacífico:
"Esa torre es de Donald Trumph"...Lo dice con orgullo...Me jode que le enorgullezca, me pregunto por dentro "¿Y...?"...Unas cuadras más, ya mas cerca del hotel nos habla de que la zona que transitamos es la bancaria, donde estan todas las casas financieras y agrega:
"Esta es una zona segura, por aqui caminen sin problema", al tiempo que algunos oficiales armados, parados en las esquinas, parecen justificar sus dichos...
Para esto ya nos habíamos anoticiado que
el salario mínimo es de 350 dolares (unos 1400 pesos en nuestro país) y que un
alquiler mínimo es de 100 U$S y que la canasta familiar ronda los 250 U$S y ya nos cierra todo...
La esperanza de que exista un puto lugar en el mundo en el que algo de lo que padecemos en cada lugar que visitamos, incluido en donde vivimos, sea distinto, se vuelve a desvanecer. Aquí también, y como en todo el mundo sólo alcanza para una casa modesta y una heladera semivacía...Los demás beneficios dependen de la suerte o de con quien se junte uno, para sumar al pozo mensual que permita darse el lujo de enfermarse y tener para remedios o de poder tener la dicha de vestirse...
En el hotel, todo bien salvo que les cuesta entender que queremos las tostadas solas sin queso derretido al medio a la hora del desayuno o que
queremos un diario par ver de que va la cosa alla afuera...(pues no lo tienen). Ofrecen mandar un taxi y desisto para no pagar el periodico mas caro de la historia.
Conocimos un tachero fenomenal, Ricardo se llama...Un personaje que nos hace precio para pasearnos y hacer de guía de turismo por los lugares más bellos de la ciudad. El, en su inocencia, se jacta de sus hijos que, ya recibidos, pordrán trabajar para las compañias multinacionales que pululan a cuento de la existencia del canal. Vuelve a mostrarnos las marcas dejadas por las garras del "aguila" cuando entremezcla en su léxico palabras como vaina y nice (traducido al panameño "asunto" y al gringo, "bonito").
Su lengua tiene modismos yanquis. Mi alma, ya vencida, acepta la derrota de estar pisando una colonia mas...
Por lo demas, es hermoso el cerro Ancon, la parte mas alta de la ciudad a 350 metros de altura en donde se encuentran algunas placas con versos de poetas panameños que escribieron odas a la libertad y los sueños de ver flameando allí su bandera, con menos estrellas que la dominante pero con los mismos colores, aunque finalmente su bandera. Es un sitio utópico en donde uno se reencuentra con la esperanza de la patria grande y liberada, la de Bolivar, la de San Martín, la del Che...
Despues vendrán las playas de Veracruz, el puente de las americas, el cerro del pueblo chino y más bellezas acogidas por un clima tropical que lo hace todo más agradable...El excesivo calor es agobiante pero nunca cruel como el frío...
Compramos algunos souvenirs para nuestros amigos, uno de ellos me pidió un pin y se me ocurre que la bandera de Panamá es un buen recuerdo salvo que cuando lo pido debo exigir explicaciones de porque viene unido a la insignia estadounidense...En vano, ya se la respuesta y me sigue doliendo...Finalmente le hago caso al profe (Rodolfo Puleo) que aconseja
"No intentes cambiarlos"...Derrotado en el ideal, me rindo al placer de tener la hermosa tarea de poder estar aqui bajo una misión que tiene por fin contar las hazañas de un equipo argentino y por suerte se suceden las victorias y con ellas la nostalgia...Ya quiero volver a mis desayunos, con las tostadas como a mi me gustan, ya extraño a los argentinos quejandose de lo mal que vivimos y de lo inseguro que estamos...Ahora que volvi a tomar contacto con la realidad de lo que pasa afuera de nuestras fronteras, esas palabras antes preocupantes y dolorosas sólo me dibujaran una sonrisa...El nuestro aún sigue siendo un pais generoso...