ROSARIO. - Lo que genera la capitana de Las Leonas con su presencia no tiene comparación absoluta. Pasa del ícono a la leyenda viviente, de un ser humano común y corriente a una elegida, tocada con la varita mágica...y vivirlo de cerca es especial.
La llegada a Rosario mostró todo aquello que por televisión nos anticipaban. Una ciudad empapelada con la imagen de Las Leonas que bajo el slogan de “Rosario al palo” y con la cara de
Luciana Aymar generaron una expectativa especial en mí por vivir de cerca lo que genera “Lucha” en su ciudad.
Pero claro, cuando uno ve ese tipo de cosas cree que generalmente se exagera o por lo menos se magnifica. La venta del siempre singular merchandising en la zona aledaña al Estadio Mundialista anticipaban desde las 12.30 que arribé al escenario lo que sería la fiesta posterior. Los stands terminando de armarse con todo tipo de marcas y la gente de la organización incluida la ex Leona,
Ayelén Stepnik, corrían de aquí para allá buscando que todo sea perfecto.
Una vez que los partidos empezaron a desarrollarse la tranquilidad organizativa llegó, pero empezó a crecer la incertidumbre deportiva por la presentación de Argentina. A medida que se acercaba la hora del pitazo inicial fui testigo del
fenómeno Luciana Aymar. Un fenómeno increíble que sólo me trae a la mente una comparación posible dentro de un estadio deportivo….Diego Armando Maradona.
Es que el simple hecho de que aparezca tímidamente desde el túnel de vestuarios generó una convulsión en todos los espectadores que se acercaron para verlas a todas, pero en un momento, especialmente a ella. Después estuvo el momento del himno, realmente conmovedor y motivador, para dar paso al juego….la otra faceta del mito.
Basta con verla tocar la bocha para que la gente estalle, porque saben que una vez que pone primera no hay manera de detenerla. Mostró todo su repertorio rápidamente y con sus inconfundibles botines rosas fue dibujando figuras en el césped como un verdadero artista del deporte, es distinto verla por TV que tenerla a sólo unos metros “haciendo magia” con un palo y una bocha. Una verdadera elegida.
Ni que hablar cuando llegó el primer gol….el que dedicó a su madre, el que desató el festejo nacional y que mostró en las tribunas una verdadera fiesta. Y el post partido también con todas las miradas apuntando a ella y buscando su testimonio. Pero lo mejor llegaría en la conferencia de prensa.
Sentada primero sola, y luego con Carlos Retegui,
parecía tener un aura especial con una sonrisa gigante, mostró que también tiene
un ángel distinto en su personalidad, otra característica de los elegidos.
El fenómeno Luciana Aymar es increíble, es incomparable, por eso llega a ser lo que es, por eso es el emblema de Las Leonas y verla en acción es un verdadero privilegio.