El conjunto del puerto brillaba fechas atrás, con buen fútbol, goles, triunfos y alimentó el sueño de llegar a Promoción. Pero cuando enfrentó a dos de los candidatos, con bajas importantes, todo se derrumbó de golpe como el año pasado.
Lamentablemente quedó en claro que Aldosivi tiene dos caras muy marcadas, sin mezclas ni grises. Una: el equipo contundente, ganador, de buen manejo de pelota y circulación, con sociedades y llegada al gol, que promovió una levantada espectacular en el torneo con 5 triunfos seguidos. La otra: un conjunto con intermitencias en el mediocampo (donde poco se marca) y una defensa desorientada, que sin Darío Cajaravilla por lesión sufrió 10 goles en tres partidos. Así está repitiendo lo que sucedió el año pasado en este mismo torneo: tras 8 partidos invicto, perdió en Tucumán y fue goleado por Rosario Central en casa.
¿Por qué cuando Aldosivi gana, lo hace sin dejar dudas y con solvencia; y por qué cuando pierde, pierde mal también sin dejar dudas? La sensación en los partidos con Instituto de Córdoba (0-4), Atlético Tucumán (3-0) y Tiro Federal (3-1) es que el conjunto de Salvador Daniele se suicidó tirándose desde un rascacielos. Cada una de las derrotas fueron con muchos errores propios y, llamativamente, con nula capacidad de reacción para enfrentar la adversidad. Aldosivi pierde y parece que se viene el fin del mundo, que la situación es irremontable.
Porque pierde mal, dejando una muy fea imagen. Pierde por fallas propias: desorden táctico, muchas infracciones cerca del área, desatenciones en las marcas, nada de presión sobre el rival. Pierde por fallas ajenas: un par de expulsiones, exageradas (como la de Vega en Córdoba), erróneas (la de Vargas en Rosario), y por virtudes rivales lógicamente.
Pero lo preocupante es que, en pos del objetivo de llegar a una promoción, quedó muy en claro que Aldosivi no tiene todos los recursos suficientes como para pelear hasta el final. Tal vez lo logre, si tiene los astros de su parte para que no se lesione más -ni sea expulsado- ninguno de sus hombres titulares. Campodónico, Pena, Cajaravilla, Vega, Seccafien, Gigli y Mariano Martínez son los que llevan adelante le jerarquía de Aldosivi como equipo. Si alguno de ellos faltara, lamentablemente es evidente que los recambios no están a la altura (tal vez por una inseguridad como equipo o por bajo nivel individual de los que ingresan).
Roque Vargas, Juan Presentado son jóvenes con proyección. Kruchowski, un refuerzo que nada reforzó. Agustín Briones un gran jugador que está demasiado solo en el círculo central, y así quedan expuestas sus falencias. Joel Carli, un fuerte defensor que supo tener buenos rendimientos pero que está desconfiado, también expuesto en un esquema que no lo favorece. Sale lejos a enfrentar mano a mano a sus rivales y pierde, y sino comete falta. Martín Cabrera, un fino mediocampista que supo ser determinante en Olimpo de Bahía Blanca pero que en Aldosivi -como tantos otros que llegaron a estas costas- por algún motivo no vuelve a explotar. De todos modos, sí se potencia con Marcelo Vega a su lado. Diego Martínez vivió un semestre particular tras su transferencia frustrada, pocos minutos ha tenido y cuando los tiene -más allá de su gol en Rosario- cae en la desesperación colectiva.
Por último, entre errores individuales y colectivos, lógicamente una parte de responsabilidad le queda al querido "Gato" Salvador Daniele. Su empeño en defender con tres defensores y dos laterales-volantes por los costados, cuando aun con los titulares no tiene a los jugadores indicados para desempeñar esas tareas (dos stoppers veloces y un jugador por izquierda inamovible), lo complicaron. Porque no supo cambiar a tiempo ante las bajas de Villalba y Cajaravilla. ¿Por qué exponer a un pibe que debutó la fecha anterior a jugar en un lugar extraño para él, por ejemplo?. La dirigencia de Aldosivi no trajo a ningún jugador clave por izquierda, y se siente. Un sector donde los candidatos, tienen dos jugadores de variante.
"Es evidente que jugando así debemos replantearnos si podemos jugar una promoción", manifestó Matías Gigli en Rosario. Quedan exactamente 10 fechas. Treinta puntos que parecen muchos pero que se vienen de golpe. Aldosivi tiene capacidad para recuperarse y volver a jugar como lo hizo en aquella racha ganadora. Eso no fue casualidad. Pero deberá tener mucha fortaleza espiritual para mantener una regularidad hasta el final del torneo. Rezar para no tener más bajas. Así podrá soñar con alcanzar una promoción. De lo contrario, si no se llega, habrá sido importante que el equipo haya sumado muchos puntos para alejarse del mal promedio de descenso, objetivo que vale la pena no desviar y valorar.